La potencia contratada es una de las pocas partes de la factura de la luz que pagas incluso aunque apenas consumas. Por eso es una de las primeras palancas de ahorro que conviene revisar. El problema es que muchos hogares la bajan “a ojo” y luego llegan los saltos cuando coinciden horno, vitro, lavadora o aire acondicionado.
La CNMC lleva años señalando que una mayoría de hogares domésticos tiene más potencia de la que realmente utiliza. La buena noticia es que puedes revisar este punto con bastante criterio si usas los datos correctos y no te quedas solo con intuiciones.
⚠️ Nota: En suministros domésticos 2.0TD existen dos periodos de potencia: punta y valle. Si vas a ajustar, revisa ambos y no solo el número que te suena de memoria.
Qué mirar primero
Antes de tocar nada, mira dos datos: la potencia que tienes contratada ahora y la potencia máxima que has llegado a demandar en los últimos meses. Muchas comercializadoras y la herramienta “Entiende tu factura” de la CNMC muestran esta comparación de forma bastante clara.
Si tu potencia máxima real está bastante por debajo de la contratada y nunca has tenido problemas al usar la casa con normalidad, hay margen para bajar. Si ya vas justo y tienes hábitos de uso muy simultáneos, no conviene apurar.
Señales rápidas
- Llevas meses sin que “salten los plomos” aunque uses la vivienda con normalidad.
- Tu factura muestra una potencia contratada claramente superior a la potencia demandada.
- No tienes coche eléctrico, termo grande, calefacción eléctrica potente ni cocina de mucho consumo funcionando a la vez.
- Tus principales picos se concentran en momentos concretos que puedes ordenar mejor.
Cómo hacerlo paso a paso
- Abre una factura reciente y apunta la potencia contratada en punta y en valle.
- Revisa el histórico de potencia demandada del último año en tu área de cliente, en la distribuidora o mediante la herramienta de la CNMC.
- Haz una lista de aparatos que más suelen coincidir: vitro, horno, termo, secadora, aire, calefactores o cargador del coche.
- Si ves un margen claro, baja un escalón prudente en lugar de recortar demasiado de golpe.
- Si cargas coche eléctrico o concentras consumo de madrugada, valora dejar una potencia valle algo más alta que la punta.
- Durante las primeras semanas, evita arrancar a la vez los aparatos más exigentes y comprueba si la vivienda funciona cómoda.
Ejemplo práctico
Imagina una vivienda con 5,75 kW contratados todo el día. En el último año su potencia máxima real en punta ha sido 3,9 kW y en valle 4,2 kW. En ese caso suele tener sentido probar con una potencia punta en torno a 4,6 kW o incluso 4,4 kW, y mantener la valle algo parecida si por la noche funcionan más equipos.
Lo importante no es bajar al mínimo posible, sino quedarte en un punto que te permita vivir normal. Un ahorro fijo algo menor pero estable suele ser mejor que tener que volver a subir a los dos meses.
Errores frecuentes
- Bajar sin mirar el histórico real del contador y decidir solo “porque nunca ha pasado nada”.
- Ignorar el periodo valle cuando tienes termo programado, aerotermia o carga nocturna del coche.
- Reducir demasiado en una vivienda con inducción, horno y climatización eléctrica de uso frecuente.
- Confundir potencia contratada con consumo mensual: son conceptos distintos en la factura.
- No guardar la factura anterior para comparar el ahorro fijo real después del cambio.
Conclusión
Bajar la potencia contratada funciona, pero solo cuando se hace con datos. Si revisas tu potencia demandada, tus hábitos de simultaneidad y la diferencia entre punta y valle, puedes recortar una parte fija de la factura sin perder comodidad. La clave no es contratar lo mínimo: es contratar lo que de verdad necesitas.